lunes, 18 de febrero de 2013

Granada


Granada también ha sido una de las ciudades que me ha visto crecer. No tengo palabras para describir mi paso por esta ciudad; son tantos los rincones, tantos los momentos con tantas otras personas que… ¿qué es? ¿morriña o melancolía?, ¿es echar de menos o de más? Es… simplemente Granada.

Un momento. Algo de música, por favor.



¿Y qué decir de Granada sin caer en tópicos? ¿Qué decir de Granada sin mencionar la Alhambra?

De la Alhambra no me quedo con los palacios nazaríes, perfectos para perderse admirando sus innumerables detalles. Tampoco con el Generalife y el sonido del agua al caer en las albercas, rodeado de mil y un olores. No. Yo me quedo con una noche de verano, me quedo con un paseo nocturno por los alrededores de la Alhambra, con esa sensación de haber viajado en el tiempo. Y tras el paseo, un espectáculo, "Federico según Lorca", sobre Granada y junto a la Alhambra.


Granada es una llamada y una invitación para escaparse a la Sierra. Comer al sol un soleado día de diciembre; disfrutando también de la nieve, viendo a los más pequeños jugar con sus trineos.




Granada es un paseo triste. Es uno de los primeros días de primavera al sol, junto al río.










Granada es una fuente. Es esa fuente, y todo lo que ello conlleva. 





Granada es tacones hechos polvo. Esos tacones geniales reservados para las ocasiones especiales que machacas, una y otra vez, en las calles empedradas del Albaicín y en esa cena en un carmen al atarceder.





Granada es un café-tertulia. Es una ruta de pub en pub, de grupo en grupo.

Pero y ¿qué no es Granada?



sábado, 5 de enero de 2013

Alcalá la Real




Volver a casa y, de repente, ahí está: el perfil inconfundible de La Mota, joya de la antigua Qal’at YashubQal’at Banu Said.


Un poquito de historia...

Parece que sólo con decir su nombre así es más fácil imaginarse la Alcalá islámica, la Alcalá que durante siglos fue frontera entre dos reinos. 

Qal'at: ciudad fortificada. Ciudad amurallada que va creciendo hasta que en el siglo XII no era ya importante sólo por su situación geoestratégica, sino que se había convertido en un gran foco cultural, siendo cuna de importantes personajes de la vida política y cultural de Al-Andalus.

Fue ya en 1341 cuando Alcalá, que tan bien había resistido una y otra vez, cayó en manos de Alfonso XI de Castilla. La defensa de la Fortaleza seguía siendo tan buena como siempre, pero el rey decidió no atacar  sino sitiar el castillo y esperar, pues ya se sabe que "Castillo sin aljibe, enemigo dentro". Se le dio entonces la denominación de "La Real", los habitantes gozaron a partir de entonces de una gran cantidad de privilegios y exenciones y se mandó cronstruir la Iglesia Mayor Abacial sobre las ruinas de la antigua medina. Alcalá pasa a formar parte del reino de Castilla y León y en el escudo aparece una llave, pues la Alcalá de fronteras era la llave del reino de Granada. 

Es así como empiezan más de 100 años durante los cuales la ciudad se convierte en puesto fronterizo y foco de las relaciones cristiano-musulmanas. De esta ciudad partieron años después, en 1491, los Reyes Católicos, en su camino para recibir la capitulación de Granada. 

Posteriormente, la ciudad pierde su función defensiva y la población se ve ya libre para abandonar el cerro de La Mota y asentarse en el valle. Los únicos habitantes que se quedan son los monjes de la abadía, que permanecieron allí hasta que la Iglesia Abacial fue destrozada e incendiada por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia. 

A principios del siglo XVIII la mayor parte de la población vivía ya en el llano de la ciudad. La Casa del Cabildo, que también había estado en la ciudad fortificada, se traslada a la Calle Real hasta la construcción del actual Ayuntamiento. La Calle Real, situada junto a la Iglesia de Consolación, es uno de los barrios en los que todavía se puede apreciar el esplendor de muchos edificios civiles y casas solariegas con escudos nobiliarios casi intactos. 

Es por todo esto, y por mucho más que queda por contar, que no debería uno perderse la oportunidad de pasar un día en este pueblo, testigo de la España de fronteras, y tan cerca de Granada, del reino al que abría paso. 


Lugares que no te puedes perder

  • Primero y totalmente obligatorio. Visita al conjunto monumental Fortaleza de La Mota
Este espacio ha sido restaurado y habilitado en los últimos años y ahora se puede visitar la Alcazaba, la Iglesia Mayor Abacial, la antigua Casa del Cabildo. En los alrededores todavía hay excavaciones anuales que nos descubren facetas nuevas de esta ciudad fortificada.

Visita con grupos del Campo de Trabajo Internacional 2011 y 2012


  • Paseo por Alcalá la Real.
Paseo por la calle Real, visitando las iglesias de Consolación y de las Angustias. Continuación por "el Llanillo", donde se encuentra el museo de la ciudad (en el interio del Palacio Abacial) y la plaza del Ayuntamiento. El paseo continua hasta llegar al final del paseo de los Alámos, donde está el convento de Capuchinos

  • El lugar que ninguno de mis grupos se pierde: las atalayas
El fuerte sistema defensivo de la ciudad de poco podía servir si no existía una manera rápida de informar de los ataques del enemigo a los puestos fronterizos de los alrededores. Gracias a una red de atalayas, de época tanto musulmana como cristiana, la Fortaleza de Alcalá podía comunicarse con ciudades importantes de los alrededores como Alcaudete, Moclín e incluso la Alhambra. Lo mejor de estos lugares es que ofrecen unas vistas inigualables tanto de Alcalá como de la Comarca de la Sierra Sur.

Atalaya de La Moraleda

Mi recomendación: una atalaya especial, junto a los viñedos y la bodega de Marcelino Serrano. 

Cerca de Alcalá, lo que ahora es un mar de olivos era antes un mar de viñas. Viñedos que se encargaron de estar a la altura de la ciudad en la que crecían, pues en algunas crónicas se dijo que en una de las celebraciones de la Reconquista, y en presencia de los Reyes Católicos, "solo fueron servidos los riquísimos vinos de Alcalá la Real". Estos vinos alcalaínos obtuvieron posteriormente privilegios de Juana de Castilla y Carlos V.

Una vez más se nos presenta la oportunidad de aunar presente y pasado. Es posible visitar las instalaciones de esta bodega para luego disfrutrar de las vistas desde la terraza de la bodega, en la zona donde acamparon las tropas durante el asedio a la fortaleza de La Mota, a la vez que se disfruta de los vinos alcalaínos que esta bodega ha recuperado.



Ya dije en la introducción que todas las ciudades son importantes, las que nos ven crecer y las que nos hacen soñar. Alcalá la Real, es la ciudad que me vio nacer y crecer.